Para abordar a Pablo Picasso, el artista santafesino partió de una obra muy especial: "Es quizás el cuadro más más más importante de su carrera. Aquí hay una superposición del ‘Guernica’ en distintas tonalidades, distintas formas, que da la sensación de que se están superponiendo y destruyéndose por las mismas bombas que inspiró a este drama de la Guerra Civil Española. En medio de ese fragor aparece él, y luego una serie de cuadros que no dejaron conformes a sus personajes. Por ejemplo: cuando él ‘Las señoritas de Aviñón’ (un cuadro realmente estupendo, porque en 1920 rompió con todo lo anterior: son unas mujercitas que no tienen nada que ver con la realidad) dejó disconforme a un muchachito que también participaba de este prostíbulo; era un prostituto de allí, que se enojó porque no lo puso en el cuadro, entonces después lo tuvo que pintar aparte. Pero hay otro personaje que se enojó, entonces en este sueño aparece en la etapa anterior de Picasso, la etapa azul, y en la etapa posterior, la cubista. En medio de una instancia anterior y posterior aparece este personaje que hubiese tenido que estar dentro de ‘Las señoritas de Aviñón’. Hay otro muchachito hermoso, que está enojado porque, con tan linda presencia, Picasso lo hace como un retrato africano. Lo mismo dos mujercitas, con la sonrisa y con los labios preciosos, a quienes Picasso pinta con labios verdes y con los ojos para un lado y para el otro. También su amigo y marchant, Ambroise Vollard, quedó súper enojado: porque lo pintó tres veces y ninguna le gustó.