A fines de junio de 1973, la galería Finuart abrió una muestra dedicada a Pedro Logarzo, pintor santafesino que había fallecido el año anterior. El conjunto, sin buscarlo, funcionó como despedida. De hecho, la crítica lo entendió como un recorte de una trayectoria signada por la reserva, el trabajo y una pintura que no necesitó alzar la voz.

































