En las últimas horas tomaron estado público tres documentos que revelarían un plan del gobierno nacional para llevar adelante un fuerte achique en la estructura del INTA en todo el país. Las principales acciones apuntarían a la reducción de personal (desde retiros voluntarios, jubilaciones forzosas y finalización de contratos temporales), ajustes administrativos (gastos en vehículos, combustible, telefonía y viáticos), la designación de “personas de confianza” alineadas con la gestión nacional en algunas Direcciones Nacionales y la “gestión de tierras y activos”, en la que se detalla la posible enajenación (venta o arrendamiento) de miles de hectáreas que hoy forman parte de unas 20 dependencias, entre las que se encuentran las Estaciones Experimentales de Rafaela y Reconquista.




































