También sumó las complicaciones que genera a la cadena sectorial el Fondo Estabilizador del Trigo Argentino (FETA), más conocido como Fideicomiso Harinero. Este mecanismo, que se basa en una compensación por parte del gobierno sobre precio de la bolsa de harina con recursos de los impuestos a la exportación de harina y aceite de soja, "hace que los molinos no puedan vender a su verdadero costo" y se perjudican por el efecto inflacionario a raíz de las demoras en la ejecución del subsidio "que llega tarde, con bastantes días de retraso". Según García, "las finanzas de los molinos harineros más chicos, que no tienen una gran espalda, se ven perjudicadas" y les quita poder adquisitivo para la compra del cereal.