La campaña arrocera 2026/27 se perfila como una de las más complejas de las últimas décadas en Entre Ríos.
Según el informe semanal del SIBER, la superficie sembrada caería un 20% y la producción se reduciría un 30% en la campaña 2026/27. Los altos costos del riego y el impacto previsto de El Niño condicionan al cultivo.

La campaña arrocera 2026/27 se perfila como una de las más complejas de las últimas décadas en Entre Ríos.
De acuerdo con el último informe del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), la intención de siembra se ubicaría en torno a las 44.000 hectáreas, lo que representa una caída interanual del 20% respecto de las 54.850 hectáreas implantadas en el ciclo anterior.
Si esta proyección se concreta, la producción provincial alcanzaría apenas las 308.000 toneladas, unas 134.295 toneladas menos que en la campaña 2025/26, equivalente a una disminución del 30%. Según el SIBER, sería la retracción más importante que experimenta el sector arrocero en los últimos 26 años.
El informe atribuyó este escenario a una combinación de factores económicos y climáticos. Por un lado, los elevados costos del riego, especialmente en los sistemas que utilizan pozos profundos, reducen significativamente la rentabilidad del cultivo.
En los establecimientos que riegan con bombeo a gasoil, el área sembrada podría disminuir entre un 40% y un 45%, mientras que en los pozos eléctricos la reducción se estima entre un 10% y un 15%.
A este panorama se suma la influencia esperada del fenómeno El Niño, que incrementaría la probabilidad de lluvias superiores a lo normal entre noviembre y marzo. El aumento de la nubosidad y la menor radiación solar durante etapas críticas del cultivo afectarían el potencial de rendimiento.
De hecho, el SIBER señaló que, en campañas las últimas tres campañas bajo la influencia de este fenómeno, los rindes promediaron alrededor de 7.000 kilos por hectárea, aproximadamente un 13% por debajo del rendimiento obtenido en 2025/2026.
No obstante, el impacto sobre la superficie no sería uniforme. "La reducción no sería homogénea según la fuente de abastecimiento de agua", señaló el SIBER.
En ese sentido, explicó que el área irrigada mediante represas podría sostenerse e incluso aumentar levemente, mientras que la superficie abastecida con agua del río Paraná tampoco experimentaría cambios relevantes debido al mayor nivel esperado del curso de agua, que reduciría los costos de bombeo.
En cambio, la principal retracción se concentraría en los sistemas de riego por pozos profundos, donde el costo energético se transformó en el principal condicionante para la continuidad del cultivo.
El informe también mencionó que recientemente se registró una leve mejora en el precio del arroz y una baja en el valor de la urea. Sin embargo, consideró que estas señales aún son insuficientes para revertir el escenario dominante, marcado por una rentabilidad ajustada y perspectivas climáticas menos favorables.





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