Unos días atrás, hace exactamente veinticinco años, Sudáfrica era un hervidero de rugby. Los Springboks ya habían accedido a la semifinal y en todo el país no se hablaba de otra cosa que del Mundial. De los dieciséis equipos que habían iniciado la competencia, solo quedaban cuatro, que en los días siguientes iban a protagonizar cuatro partidos; semis, tercer puesto y final. Tres de esos choques, por diferentes motivos, quedarían para siempre entre los momentos mas impactantes de la historia del rugby internacional.
































