Alejo Véliz está viviendo el momento que millones de chicos sueñan en Argentina. Sus goles se gritan fuerte en Rosario Central y hace pocos días fueron estruendo nacional cuando rompía redes para el seleccionado Sub 20, hasta la dolorosa eliminación frente a Nigeria. Precisamente eso también forma parte del carácter de este futbolista nacido en Godeken y criado en Bernardo de irigoyen: su capacidad para dejar atrás los malos ratos y convertirlos en felicidad plena. Como cuando era un niño todavía y levantaba polvareda en los escenarios santafesinos con sus destrezas de malambo.



































