Argentina se tomó un cuarto de hora para “enseñarle” a Chile sus intenciones: mucha tenencia de pelota y, cuando parecía que dormía el partido, la salida rápida como lo hicieron Balerdi, Thiago Almada (de notable corrida y brillante habilitación) y Julián Alvarez, que recibió el pase de su compañero para definir con un toque por encima de la salida de Cortés.
































