El segundo parcial fue mucho más parejo y con ambos conjuntos más compenetrados desde el apartado defensivo. Campazzo ingresó con energía, Vildoza se mostró como vía de gol (seis) y Gallizzi aportó en el poste bajo de una formación mucho más baja (Deck de ala pivote). Esa variante le permitió a Hernández mover el banco, jugar con otra dinámica en la que Brasil se sintió incómodo y ponerse arriba (45-41) con buenas sensaciones. Sin embargo, otro cierre muy malo trajo aparejado una racha de 10-0 en contra que le dio al rival aire para irse al descanso 51-45.
Ya en el complemento, Argentina retornó con un Laprovittola mucho más agresivo (seis puntos en dos minutos) y la novedad táctica de Scola como pivote. Pero lo mejor llegó gracias a la alternativa zonal y las transiciones ofensivas en las que Deck marca siempre la diferencia (diez tantos en el segmento).
El cuarto final fue de imprecisiones de los dos lados y absoluta paridad. El conjunto de Hernández probó con un perímetro picante que no encontró el aro a pesar de tomar tiros cómodos (sobre todo Redivo y Garino). Tampoco trajo aire la falta de efectividad en los libres. Y eso sumado al muy sólido pasaje de Benite (uno de los seis jugadores con nueve o más puntos en Brasil) complicó definitivamente el panorama. La "verdeamarela" estuvo más fina en el cierre. Por eso, a pesar del último esfuerzo de Argentina, con Delía en gran nivel (falló libres clave), el juego se resolvió en los pequeños detalles que inclinaron la balanza, para que Brasil se imponga 89 a 82.