Nadia Podoroska, quien hoy se erigió en la primera tenista de la era abierta (1968) en instalarse entre las cuatro mejores de un Grand Slam tras haber provenido desde la clasificación con su victoria en Roland Garros sobre la ucraniana Elina Svitotina, tiene una historia de película, contada por algunos allegados del barrio de Fisherton, en el extremo oeste de la ciudad santafesina de Rosario.

































