La historia de Lionel Messi también puede contarse desde las decisiones que tomó su familia cuando todavía no había ninguna certeza sobre el futuro de aquel chico que jugaba en Rosario.
El padre de Lionel Messi murió a los 68 años en Rosario. Mucho antes de ser el representante del futbolista más reconocido del mundo, fue quien acompañó sus primeros pasos, afrontó junto a la familia las dificultades de su tratamiento y viajó con él cuando Barcelona apareció como una oportunidad para cambiar su historia.

La historia de Lionel Messi también puede contarse desde las decisiones que tomó su familia cuando todavía no había ninguna certeza sobre el futuro de aquel chico que jugaba en Rosario.
En ese relato, Jorge Horacio Messi ocupa un lugar central. Fue padre, acompañante, representante y administrador de la carrera de su hijo, pero antes que nada fue quien estuvo al lado de Lionel cuando el fútbol todavía era un juego de barrio y el apellido Messi no significaba nada para el mundo.
Jorge murió el viernes por la noche, a los 68 años, en Rosario, la ciudad donde nació su hijo y donde comenzó la historia futbolística que después recorrería el mundo. Su fallecimiento fue confirmado por Newell's, club en el que Lionel dio sus primeros pasos formales en el fútbol infantil.
La despedida vuelve a poner en primer plano una relación que durante años transcurrió detrás de la figura pública de Lionel. Jorge no fue futbolista ni una figura del espectáculo.
Su protagonismo estuvo ligado a las decisiones que acompañaron el crecimiento de su hijo y, más tarde, a la gestión de una carrera que terminó convirtiendo a Lionel en uno de los deportistas más reconocidos de la historia.
Antes de Barcelona, antes de la Selección y antes de los grandes estadios europeos estuvo Rosario. Lionel comenzó a jugar al fútbol siendo muy pequeño en Abanderado Grandoli, un club del sur de la ciudad. Después llegó a Newell's, donde su talento empezó a adquirir una dimensión que excedía a los partidos infantiles.
La primera ficha de Lionel en Newell's quedó registrada el 30 de marzo de 1994, cuando tenía seis años. El documento lleva también la autorización de sus padres, Jorge Horacio Messi y Celia Cuccittini. Según los registros de la Asociación Rosarina de Fútbol, Messi marcó 234 goles en 176 partidos entre 1994 y 1999.
Esos números permiten dimensionar lo que ocurría en aquellas canchas rosarinas, pero no explican por sí solos la historia. En esos años, Jorge era el padre que llevaba adelante una familia de cuatro hijos y que acompañaba el crecimiento futbolístico de Lionel mientras comenzaban a aparecer también las dificultades vinculadas con su desarrollo físico.
Cuando Messi tenía 12 años, la posibilidad de continuar su carrera fuera de Rosario empezó a tomar forma. Barcelona apareció como una alternativa concreta, pero el viaje no significaba simplemente cambiar de club. Implicaba trasladar a un niño y afrontar un tratamiento médico, además de tomar una decisión familiar de enorme alcance.
En septiembre de 2000, Lionel viajó a Barcelona acompañado por su padre para realizar una prueba. Allí comenzó el capítulo que terminaría con su incorporación al club catalán. El vínculo con la ciudad española se consolidó meses después y la familia debió reorganizarse para acompañar el proyecto.
Ese viaje es uno de los momentos decisivos en la vida de Messi y también en la de Jorge. El padre pasó de acompañar al chico en las inferiores de Newell's a convertirse en una figura central en la administración de su carrera.
Con el crecimiento deportivo de Lionel, Jorge asumió progresivamente responsabilidades como representante y asesor. Su nombre comenzó a aparecer en las negociaciones, los contratos y las decisiones relacionadas con la carrera profesional de su hijo.
Durante los años de mayor exposición de Messi, Jorge mantuvo un perfil diferente al de Lionel. Mientras el futbolista hablaba dentro de la cancha, su padre intervenía principalmente fuera de ella. También se convirtió en una de las personas que más conocía las decisiones profesionales del astro.
En 2014, por ejemplo, Jorge habló públicamente sobre una eventual vuelta de Lionel a Newell's y dejó abierta la posibilidad de que su hijo pudiera terminar su carrera en Rosario. “Él ama Barcelona, pero la vida da muchas vueltas”, había dicho entonces.
La relación entre Messi y Rosario nunca desapareció, incluso después de que su vida profesional quedara ligada a Barcelona, París, Miami y la Selección argentina. La ciudad siguió siendo el lugar de referencia de la familia y el escenario de los regresos durante los períodos de descanso.
Por eso, la muerte de Jorge tiene una dimensión que excede la noticia deportiva. Se trata de la despedida de uno de los hombres que estuvo presente en el comienzo de una historia que nació en el sur de Rosario y terminó convirtiéndose en un fenómeno global.
Lionel regresó a la ciudad tras conocer la noticia para participar de la despedida de su padre. El funeral fue previsto para este domingo en una ceremonia familiar e íntima, en el cementerio El Prado, en las inmediaciones de Rosario.
La escena tiene algo de cierre de ciclo: el hombre que acompañó a aquel niño que empezó a jugar en las canchas rosarinas vuelve a quedar ligado a la ciudad donde todo comenzó.
Jorge Messi fue durante décadas una figura inseparable de la carrera de Lionel. Pero antes de ser su representante fue su padre. Y antes de acompañar contratos, viajes y decisiones profesionales, estuvo en las canchas de Rosario, viendo crecer a un chico que todavía no sabía que algún día su nombre quedaría asociado para siempre con el fútbol mundial.





El viento se llevó a un grande y la tormenta nos trajo basura
Murió una nena de 3 años tras caer con sus padres al lago Nahuel Huapi
Una balacera en la zona oeste de Santa Fe terminó con un hombre acribillado
Milei despidió a Jorge Messi y cuestionó a quienes criticaron a Lionel durante el Mundial
Invencible Arena: Pullaro inauguró el nuevo estadio de los Juegos Suramericanos 2026