“Momentos difíciles” y “terribles sucesos” fueron las únicas cuatro palabras que le dedicó el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) en 1972 a la situación más dramática de la historia de los Juegos Olímpicos. En el inconcebible hecho murieron 11 atletas, 5 terroristas, un policía y un piloto de avión.


































