-No que me sorprendió, porque de afuera me imaginaba. Yo había trabajado ya en varios clubes de fútbol dirigiendo básquet, como Boca o San Lorenzo, también en el Real Madrid, pero es un poco diferente porque es en otro lugar y es un club muy especial pero bueno, digamos que lo que veía de afuera se fue confirmando. El fenómeno social que significa en el país el dinero y los intereses que mueve, todo lo que hay alrededor, el impacto inmediato en los medios de comunicación, muy exagerado para cualquier cosa, ganar o perder. Pero otra cosa es vivirlo, viste. Yo veía los partidos con los jugadores que no se cambiaban y los que no estaban ni en los once, ni estaban en el banco. Y bueno hay momentos que los jugadores son como montaña rusa de emociones. Un día le dicen, no alguien en especial sino todo el entorno, que se va a Europa y se va a hacer millonario y, 25 días después, que no sirve para nada… tremendo como es el fenómeno que significa el fútbol en la Argentina y las cosas que mueve. Después me encontré con entrenadores jóvenes muy preparados, con preparadores físicos también, al más alto nivel. Equipos de staff de trabajo muy largos, muchos jugadores en cada equipo que te obliga a estar en todos los detalles todos los días, lleva muchas horas todo lo que hace un cuerpo técnico de fútbol para cada día de trabajo.