Hay imágenes que ya no pertenecen a un partido, ni siquiera a una época. Pertenecen al fútbol entero. El calentamiento de Diego Maradona al ritmo de Live is Life, con los botines desatados y la pelota obedeciendo como si también bailara, es una de ellas. A 37 años de aquella noche en Múnich, la secuencia sigue viva como una pieza única.

































