La imagen recorrió el mundo: el llanto de Angelina Romanovna Melníkova, consolada por Aliyá Mustáfina, la tártara de los ojos melancólicos que se consolidó como la última leyenda de la gimnasia artística rusa. Melníkova se había sumado como la más joven del equipo olímpico de Río 2016 que capitaneaba Mustáfina, y que completaban la simpatiquísima Daria Spiridónova (hoy Nagórnaia, tras casarse con el también gimnasta Nikita Nagornyy), la indestructible Maria Paseka y la pequeña armenia Seda Tutjalián.
































