Aceites, carnes de distinto tipo o lácteos más caros, insumos escasos para pequeñas y medianas empresas de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires, aceleración de la inflación. Son parte de los “efectos secundarios” del dólar soja que celebra el ministro de Economía para recomponer reservas del Banco Central, pero que padece la economía interna a pesar del voluntarismo del gobierno.



































