La histórica bajante del río Paraná afecta actualmente a cinco provincias argentinas (Misiones, Corrientes, Chaco, Entre Ríos y Santa Fe) ubicadas en su curso medio e inferior, y se estima que los niveles en descenso se mantendrán hasta la última semana de abril, acotando la navegación por gran parte de la Hidrovía y ocasionando perjuicios a la exportación granaria y subproductos, especialmente desde los puertos del Gran Rosario.



































