El mundo puso en los últimos años a la industria en el centro de la escena. Trabajos difundidos en los últimos años, sobre todo después de la pandemia, y de organismos financieros como el FMI, han profundizado en la necesidad de que los estados se involucren en la confección e implementación de políticas proteccionistas y de reindustrialización en sus países a través de distintos mecanismos como la inversión en investigación y desarrollo, subsidios, exenciones fiscales, créditos blandos, el compre nacional, construcción y desarrollo de infraestructura, la aplicación unilateral de regulaciones (como la prohibición de exportar determinados insumos a países competidores), políticas educativas y medidas de protección arancelarias -sobre todo en sectores que consideran estratégicos como el de los chips - después del período de apertura económica y acuerdos de libre comercio que ordenaron la economía mundial tras la caída del Muro de Berlín y hasta la crisis financiera de 2008.