Por último, manifestaron: “Nuevamente un ataque sobre los consumidores de viajes y las empresas, que en su gran mayoría son pequeñas y medianas que aún no han podido recuperarse de las consecuencias económicas del COVID-19 y ahora reciben otro impacto sobre sus negocios que son, ni más ni menos, que su fuente de subsistencia. Una medida intempestiva e inédita, que va contra toda lógica. Es de destacar que el 65% del valor de los servicios turísticos en el exterior se lo queda el Estado en una sola cuota, se siguen mermando las oportunidades de una industria que no hace más que poner el hombro y traccionar empleo genuino a lo largo y ancho de toda la Argentina".