Con el último dato de inflación del 2025 sobre la mesa, el mercado hace cuentas mira el tablero de cotizaciones de comienzos de 2026, en base al nuevo esquema cambiario que rige desde este mes.
El nuevo esquema de ajuste con rezago de dos meses terminó de fijar el límite superior del tipo de cambio mayorista para el segundo mes del año: rondará los $1.607, según el cálculo oficial.

Con el último dato de inflación del 2025 sobre la mesa, el mercado hace cuentas mira el tablero de cotizaciones de comienzos de 2026, en base al nuevo esquema cambiario que rige desde este mes.
La publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre —2,8% mensual— no solo cerró el año con una inflación acumulada de 31,5% en 2025, la más baja de los últimos ocho años, sino que además confirmó el valor del nuevo techo de las bandas para el dólar mayorista.
El mecanismo que dispuso el Gobierno Nacional ata el valor máximo permitido para el tipo de cambio mayorista a la evolución de los precios, con un rezago de dos meses, y con la cifra de diciembre ya puede estimarse el límite superior para fines de febrero de 2026: en torno a los $1.607.
El dato llega en un cierre de año con una inflación que, si bien lejos quedó del 25,5% mensual de diciembre de 2023, sostiene una dinámica incómoda: por cuarto período consecutivo, el índice mensual volvió a ubicarse por encima del umbral de los dos puntos porcentuales, con una leve pendiente ascendente en el segundo semestre. Tras el piso de mayo (1,5%), julio y agosto marcaron 1,9%, septiembre y octubre 2,1% y 2,3%, noviembre 2,5% y diciembre 2,8%.
El nuevo esquema de bandas indica que el valor de referencia del tipo de cambio oficial se determina tomando la variación de precios de dos meses antes. Con el cierre de diciembre como base y la actualización prevista por el sistema, el techo para fines de febrero se ubica cerca de $1.607 y, así, se irá ajustando durante el año en función de cómo se mueva la inflación.
El diseño busca ponerle previsibilidad al mercado y acotar la volatilidad del tipo de cambio. No es menor: en un país donde el dólar funciona como termómetro y como rumor, cualquier regla que intente ordenar expectativas se vuelve parte de la discusión diaria.
Con el dato de diciembre, el esquema ya deja una referencia concreta para febrero. Para los meses siguientes, el ajuste será progresivo y se irá recalculando con cada nuevo IPC que publique el Indec, siempre con el rezago previsto.
Si se toman las estimaciones de inflación de las consultoras que reúne el REM, para marzo el techo de la banda podría ubicarse en $1.639, en línea con la dinámica proyectada de precios.
La modificación fue implementada por el Banco Central (BCRA) con el objetivo de fortalecer la acumulación de reservas y ordenar el frente externo. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la autoridad monetaria intervendrá si el dólar mayorista supera el límite superior de la banda, un mensaje que busca fijar un borde claro para la plaza cambiaria.
En paralelo, el BCRA sostiene compras en el Mercado Libre de Cambios (MLC) para recomponer reservas internacionales. Desde el 5 de enero, la entidad sumó US$ 273 millones y acumuló seis jornadas consecutivas de intervenciones positivas, de acuerdo con el reporte diario del organismo.
En ese marco, la posición bruta en moneda extranjera del Banco Central aumentó US$ 372 millones y cerró la última jornada en US$ 44.768 millones. Parte de ese movimiento respondió a la valorización de activos, con el oro en un máximo histórico de US$ 4.622 por onza, un salto que también se reflejó en el balance de reservas.




