La policía boliviana presentó una querella contra los futbolistas de Aurora que participaron en el enfrentamiento con agentes durante un partido el pasado domingo, entre los que el principal acusado es el portero argentino Silvio Dulcich.
El portavoz de la policía de Cochabamba, el teniente coronel Eduardo Almanza, confirmó a Efe que ya ha sido presentada una denuncia contra los jugadores del Aurora que se enfrentaron a golpes contra los agentes, quienes llegaron a emplear gases lacrimógenos.
La prensa local señala que el principal acusado en la querella es el portero argentino Silvio Dulcich, quien llegó a golpear con el palo del banderín del córner a los agentes, y deberá prestar declaración ante la Fiscalía en los próximos días.
Los incidentes se produjeron durante el encuentro del domingo pasado correspondiente al play-off que otorga una plaza para la Copa Libertadores, en el que Aurora venció a Wilstermann, equipo que también es de Cochabamba.
La reyerta comenzó cuando el árbitro expulsó a Eduardo Zenteno y pidió a los agentes que lo sacaran del campo, lo que procedieron a hacer con empujones y maneras bruscas.
Los compañeros de Zenteno salieron en su defensa y se enfrentaron a golpes con los agentes, que se protegían con sus escudos y llegaron a rociar con gas a varios futbolistas.
El coronel Guillermo Torrico, sub-comandante de la policía de Cochabamba, en declaraciones a los medios locales, justificó el empleo de agentes químicos porque es una facultad otorgada por la ley a la Policía para establecer el orden.
“Esto no quedará en la impunidad, debe sentarse un precedente para que nunca más se repitan actos violentos en contra de la institución y menos de futbolistas foráneos”, dijo Torrico.
Dulcich, citado por el diario Los Tiempos, aseguró que “fueron los policías quienes comenzaron la agresión” y que asumirá en solitario su defensa en el proceso penal iniciado por la policía ya que lo que hizo fue salir en defensa de sus compañeros.
El coronel Torrico aclaró además que los jugadores no fueron aprehendidos en el instante de la agresión y se les permitió terminar el partido porque lo contrario “habría provocado un gran escándalo”.
EFE
































