"Se habla de pena de multa, pero hay gente a la cual no le significa nada económicamente'', admite Noemí Maxit, la titular del Tribunal de Faltas. Aporta que en infracciones graves hay que "penar'': "Si económicamente no se pena, habrá que buscar otra forma de lograrlo, a lo mejor con una inhabilitación.
Otra alternativa factible puede ser a través de cursos especiales de educación vial, pasantías en centros de rehabilitación u hospitales públicos e, incluso, en casos de suma gravedad, la inhabilitación definitiva''.
Volviendo a la pregunta inicial, Maxit considera que "se hace un trabajo de hormiga'' y apunta que, en cinco meses, "salvo que no las hayan vuelto a multar'', hubo 120 personas (la cifra de inhabilitados por alcoholemia positiva) que cambiaron su conducta.
































