—¿Está satisfecho con la manera en que terminó el episodio de la imagen de la Virgen de Guadalupe en el estadio de Colón?
—Me dijeron los jugadores y los directivos del club que iban a volver a poner la imagen -una nueva- en su lugar. Yo les dije “valoro esa actitud”, pero es una cuestión del club. Creo que es un tema que ya está cerrado. Yo en su momento emití un comunicado, hice una misa -a la que estaban invitados los jugadores, aunque no podían ir- y les dije que el pueblo cristiano estaba en la incertidumbre, de qué había pasado: había muchas versiones, se decía que estaba destruida y se mostraban supuestos pedazos. Hicimos la misa en la Basílica, también como una especie de catequesis, de lo que es la Virgen y la devoción de la fe. Que no es algo mágico, que no hay que buscar en una imagen la posibilidad de salvarse; es la autonomía del ser humano que depende también de las condiciones propias. Así que con esto lo doy como algo terminado, y que las cosas vuelvan a un clima de cordialidad. Agradezco y valoro el gesto de las autoridades y jugadores de volverla a llevar; ellos decidirán si quieren o no una nueva bendición. Pero para mí ya pasó, me parece que hay que mirar para adelante.




























