Evaporado el misterio luego del torrente de rumores y especulaciones que transformaron al tema en una causa nacional, la bendita lista difundida por José Pekerman seguirá siendo carne de polémica acaso hasta el comienzo mismo del Mundial. Una rápida lectura indica que Pekerman apostó por una gran mayoría de jugadores que conoce con pelos y señales: de los 23 convocados, solamente seis (Abbondanzieri, Ayala, Heinze, Crespo, Palacio y Cruz) no pasaron por los ciclos formativos de los seleccionados juveniles. La presencia de Oscar Ustari es la más controvertida de todas, no porque se ponga en duda la aptitud del arquero de Independiente sino porque Germán Lux era número puesto y todo cambió en las vísperas, cuando se suponía que la elección del técnico en favor del "uno" de River era cosa juzgada. Hay que ser demasiado ingenuo, o en todo caso muy bien pensado, para no leer la presencia de Ustari como un guiño, o una concesión de Pekerman hacia Julio Grondona. El presidente de la AFA había expresado en varias oportunidades su deseo de que Ustari y Sergio Agüero, las dos jóvenes promesas de Independiente, estuvieran en Alemania. Hasta el domingo a la tarde, los dos parecían no tener ninguna chance de estar entre los 23. Pero Pekerman dio marcha atrás en su postura y, como esos caballos que ganan de atropellada, Ustari se ganó un lugar en tiempo de descuento. La pregunta es inevitable: ¿se lo sugirió Grondona en la reunión que tuvieron en el predio de Ezeiza el viernes a la tarde? La convocatoria de Julio Cruz es la más sorpresiva de la nómina, más que nada porque hasta el lunes mismo casi todo el periodismo lo daba afuera. Pero el que pagó caro el llamado al goleador del Inter no fue Rodrigo Palacio, quien también irá a Alemania, sino Martín Demichelis, quien pasó de ser uno de los polifuncionales elegidos por el técnico a desterrado en cuestión de horas. La presencia de Cruz era necesaria, porque ante una eventual lesión de Hernán Crespo, no hay en el equipo otro jugador de esas características para situarse como referencia en el área rival. Es para saludar, también, que Pekerman haya citado a seis delanteros y no a cinco, como se especuló desde siempre. Siempre es bueno contar con distintas variantes en ataque. Que no esté Agüero, uno de los preferidos de muchos hinchas, debería tomarse con la cautela del caso. El pibe que seguramente seguirá su carrera en el Atlético de Madrid ya se reveló como un talentoso de los que no abundan, pero también es cierto que últimamente bajó claramente su nivel. Además, está claro que Pekerman dejó un casillero libre para él o Palacio, y terminó optando por el delantero de Boca, de gran presente. No hay mucho por reprocharle, entonces. Otra baja notoria es la de Javier Zanetti, un histórico al que terminó jugándole en contra su irregularidad. Su ausencia tampoco da para lamentos desmedidos. Pekerman había anticipado que tras la lista quedarían heridos. Era -y será también en los próximos Mundiales- algo inevitable. Por eso, y porque los 23 convocados no dan lugar para demasiadas quejas o reproches más allá de los gustos de cada uno, al técnico hay que darle la derecha. Aunque con una salvedad: la evidente presión que ejerció Grondona para que convocara a Ustari es una mancha indeleble para su carrera.

































