La segunda cuestión es en qué medida el reemplazo de trabajos va a generar una situación de desempleo masivo. La verdad es que eso no lo sabemos. Pero creo que hay suficiente probabilidad como para que nos preguntemos qué haríamos si eso sucediera. En ese sentido, propongo un ejercicio mental: imaginemos que el 50% de los trabajos humanos desaparecen producto de esta tecnología y que encima ese proceso se acelere y ocurre ya; o sea, que mañana el 50% de la gente ya no tiene trabajo y la otra mitad sí. Dado que el volumen de producción va a seguir siendo el mismo o incluso más, podríamos seguirle pagando el sueldo a todos los que se queden sin trabajo. Esa dirección implica un acuerdo social que desvincula el trabajo del ingreso, por lo que damos paso al ingreso universal, algo que ya se está discutiendo no solo en países socialistas sino en las grandes potencias capitalistas europeas que ya ven en el horizonte una de estas posibilidades. Pero, personalmente, creo que esa no es una buena solución, porque el trabajo no nos da solo un ingreso. Para muchas personas, el trabajo no se trata solo de su ingreso, sino también nos da contacto con otras personas y una razón para levantarnos cada mañana. Por lo que dividir a la humanidad entre la mitad que trabaja y la mitad que no, no creo que eso fuera un equilibrio estable a largo plazo. Los que no tienen trabajo en algún momento van a decir "muy bien que me sigas pagando, pero yo quiero tener algo que hacer con mi vida". Ahí te planteo un nuevo el ejercicio: imaginemos que desaparece el 50% de los trabajos y que eso ocurre mañana, esto quiere decir que todos podríamos tener trabajo, cobrar lo mismo y trabajar la mitad. Y ahí lo que parecía una distopía se convierte en que la gente que estaba preocupada dice "¿cómo hacemos para que esto pase más rápido?". Porque si bien no queremos dejar de trabajar, tampoco queremos trabajar tanto como trabajamos ahora. Ahí nos metemos en otro debate que es la reducción de la jornada laboral. En definitiva, creo que en la medida en que vayamos detectando que, por aumentos en la productividad, la inteligencia artificial hace que haga falta menos trabajo humano, la solución no es que trabajen menos personas, sino que todos trabajemos menos. Y eso obviamente no va a pasar naturalmente porque a las empresas les conviene contratar una sola persona por ocho horas antes que dos personas por cuatro. Va a tener que ser algo que, seguramente, provenga de regulaciones, pero creo que si hacemos las cosas bien, todo este tema del reemplazo del trabajo humano por máquinas puede ser un fenómeno muy positivo.