“El aporte público al sistema de escuelas privadas tiene como función reducir el costo de la matrícula de un bien social y obligatorio como es la educación. La dinámica que el modelo de financiamiento ha tomado se alinea con los principios de equidad vertical, más ayuda a quienes más necesitan. De hecho, cuanto menor el nivel de ingreso de la familia, mayor ayuda pública, sea a través de la utilización del sistema estatal de escuelas o de privadas que reciben mayor financiamiento por parte del estado. Por otro lado, el sistema universitario público y gratuito, al que asiste el 80% de la totalidad de los alumnos que continúan estudios en este nivel, se encuentra sobreutilizado por estudiantes de mayor poder adquisitivo. De hecho, el 52,3% de los jóvenes del decil de mayores ingresos realiza estudios superiores vs. solo el 17,5% del más bajo decil. En términos de equidad en la utilización del presupuesto público, se observa así una cierta inequidad, hecho que se presenta como una oportunidad para repensar el sistema de financiamiento con miras hacia uno que busque una mayor progresividad distributiva”, sostiene Marcelo Rabossi, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella.