En épocas en que los jóvenes tienen acceso masivo a plataformas que le permiten invertir, comprar o apostar desde un teléfono, la educación financiera se vuelve una herramienta esencial. Ya que, el acceso temprano al universo financiero digital, combinado con la falta de formación y la publicidad constante en redes, genera una “tormenta perfecta” para que los adolescentes tomen decisiones desacertadas, que en muchos casos pueden derivar en endeudamiento, apuestas o estafas.


































