A partir de esta semana, la comunidad educativa de la Escuela de Enseñanza Media N° 389 “Julio Migno”, ubicada en el barrio El Pozo de la ciudad de Santa Fe, transita una dinámica escolar atípica.
La institución implementó el ingreso con bolsas transparentes tras una amenaza detectada en un baño. El objetivo es eliminar sospechas entre compañeros y fortalecer el vínculo con las familias.

A partir de esta semana, la comunidad educativa de la Escuela de Enseñanza Media N° 389 “Julio Migno”, ubicada en el barrio El Pozo de la ciudad de Santa Fe, transita una dinámica escolar atípica.
Como medida de prevención frente a las amenazas que circulan en redes sociales bajo la modalidad de "desafíos virales", la dirección decidió que los alumnos asistan a clases sin mochilas ni cartucheras tradicionales.
El protocolo es sencillo pero estratégico: los estudiantes deben ingresar con sus útiles (carpetas y lapiceras) a la vista, preferentemente en bolsas transparentes. La directora de la institución, Nuria Menvielle, explicó a CyD Litoral que la intención no es ejercer un control punitivo, sino restaurar un clima de confianza.
"La idea es generar tranquilidad. Que no haya ninguna posibilidad de que nadie sospeche de sus compañeros", señaló la docente.
En caso de que un alumno concurra con su mochila habitual, el protocolo establece que la misma debe quedar resguardada en la preceptoría hasta la hora de salida, permitiendo que el joven ingrese al aula solo con lo estrictamente necesario para la jornada pedagógica.
Uno de los puntos centrales de este nuevo esquema es el compromiso de los adultos responsables. La medida fue consensuada en una reunión con padres y madres, quienes expresaron su preocupación tras la aparición de una pintada amenazante en uno de los baños del edificio.
Para las autoridades, que los chicos preparen sus elementos en bolsas transparentes obliga a un seguimiento previo en el hogar. "La responsabilidad primera es de la familia", remarcó Menvielle.
Menvielle detalló que se utilizan los actos de izamiento y arriado de la bandera para reflexionar colectivamente sobre los conflictos.
Por su parte, la escuela sigue estrictamente las guías enviadas por el Ministerio de Educación y el Ministerio Público de la Acusación (MPA). Además, el cuerpo docente trabaja en la resolución pacífica de conflictos para evitar que las amenazas virtuales se traduzcan en hechos reales.
Por el momento, el protocolo no tiene una fecha de finalización establecida. Desde la dirección aseguran que la medida se mantendrá hasta que el clima de tensión social se disipe y la comunidad recupere la calma necesaria para volver a la normalidad habitual de las aulas.




