Sombrío, lúgubre, opaco, distante. Adjetivos que el imaginario popular suele asociar al Poder Judicial. Mientras el temor descansa en el desconocimiento, el respeto se despierta promoviendo la concientización de cuán importante es la Justicia como herramienta para la armonía social; y, en gran medida, su funcionamiento dependerá del camino que tomen nuestras conductas, de si apuntan a fortalecerla o atrofiarla. Bajo este razonamiento, seis secundarias de la ciudad trabajaron, durante varios meses, en el programa “La Justicia va a la escuela”. El pasado jueves 10 de octubre realizaron la actividad final, donde los alumnos protagonizaron un simulacro de juicio oral y público.




































