¿Por qué los enigmas diagramados con precisión matemática por la escritora inglesa Agatha Christie todavía siguen atrayendo a lectores del mundo entero? Posiblemente porque remiten, desde la ficción, a un mundo más simple que aquel que tenemos que afrontar cada mañana. Hay un orden, una lógica, una organización. En las novelas policiales creadas por la escritora inglesa un investigador más o menos sagaz (Hércules Poirot o Miss Marple, complementarios en cierto sentido a pesar de que apelan a métodos diferentes) puede resolver las cosas si observa los detalles y sabe unir las piezas que tiene frente a sus ojos. Es que, en el fondo, todo tiene un sentido. No hay, en ese universo ideado por Christie, crímenes sin sentido como los que se observan casi a diario por televisión.



































