“Los profesores de la UBA se encargaban de señalar a los alumnos que se destacaran en algo relacionado con las editoriales que en esa época reclutaban estudiantes. Y empiezo a trabajar en la gran editorial dentro de los formatos virtuales y luego para las contratapas de libros. Lo más destacado era recibir los emails de escritores muy conocidos que admiraba y había leído desde pequeña. Eso me abrió muchas puertas. Empiezo a ir a las ferias de libros, a contactar a gente del mundo de la literatura. Trabajé a full durante mucho tiempo, muy comprometida y después se empiezan a dar otras salidas. Los formatos que iban ofreciendo no eran los que yo buscaba para trabajar y fui dejando poco a poco a la gran editorial. El resultado es positivo, reseñé a escritores y escritoras muy grosas conocidas en todo el mundo; trabajé en revistas de compendio literario que salían en la Feria del Libro de Buenos Aires, en donde sugería leer tal novedad. En la mayoría de esas reseñas nunca salía mi nombre. Mayormente sale el nombre de la editorial y del autor. Es un laburo de las sombras, como “Los nadie” de Galeano. Cuando yo decía en dónde trabajaba me comentaban: “Ay, qué groso, qué lindo, ¿en dónde te puedo leer”, en tal contratapa, a lo que me contestaban que no salía mi nombre, y claro, ese era mi trabajo. Yo era una nadie. Pero me abrió puertas para reseñar en otros lados, a muchos escritores emergentes. En este momento trabajo en correcciones de obra con un seguimiento completo, también en tesis de grado o doctorales; tipo free lance para editoriales independientes y otras muy conocidas. Hago artículos y reseñas de libros o publicaciones universitarias”.