Aunque vive desde hace muchos años en Rosario, donde desarrolló su labor artística y hasta llegó a ser secretario de Cultura de la Municipalidad, cargo que ejerció hasta hace muy poco, Dante Taparelli se crió en la ciudad de Santa Fe. En los años ‘60, cuando la capital provincial todavía hacía honor a su apodo “la cordial”, recorría su barrio, Sargento Cabral, como si fuera Sandokán en una selva remota. Y desafiaba incluso sus confines. Un recuerdo persistente, que aparece cada vez que pasa por el lugar en el cual hoy está emplazada la Redonda, es que en esos años de infancia iba con sus amigos a atrapar ranas. Otro es la poliomielitis, el enemigo público número uno de los niños de su generación. Pero hay muchos otros, que le sirvieron como disparador para su primer libro “Todo el cielo para mí”, que se lanzó recientemente.



































