Julián Mekler presenta “Vida útil”. Se trata de su segundo trabajo discográfico al frente del grupo con el que interpreta sus composiciones. Incluye ocho piezas en las que “la sonoridad del sexteto se entrelaza con la canción de autor”. Julián Mekler es compositor y contrabajista, graduado en Jazz del Conservatorio Manuel de Falla y docente en la Universidad Nacional de las Artes (UNA-DAM). Fundó el sello discográfico y colectivo artístico Isla Desierta Discos, con el que editó sus trabajos “Invasión!” (2019) y “Vida útil” (2023). Tocó con artistas de jazz internacionales y referentes de la escena local.
Sostiene Julián que el título “Vida útil” surgió más como una interrogante que como un diagnóstico. “Es un proyecto que empezó mientras estábamos grabando ‘Invasión!’, el disco que lo precedió. Tenía la intención de darle continuidad al trabajo que hacemos con este grupo y de alguna manera también resultó ser el camino lógico que tomaron mis inquietudes para componer más música en aquel momento. El título apareció atrás de esa intención, pero a medida que fue tomando forma el proyecto empezó a condensar mucho de lo que orbitaba en mi cabeza durante ese proceso. En un plano un poquito más conceptual, tiene que ver con el paso del tiempo, tanto el que pasó como el que está por pasar y me gustó lo ambivalente de este título para representar las dos cosas”.
Foto: Gentileza producción“Creo que las piezas que integran el disco están todas atravesadas por unas cuantas cosas comunes; la más obvia, tal vez, es que las compuse yo, pero también la manera de trabajar con el grupo fue la misma. Partimos de músicas compuestas específicamente para este ensamble y estos intérpretes -en los que me incluyo-, en donde algunas cosas en ese primer momento de componer las dejo abiertas para poder tomar decisiones en conjunto o para que no se den siempre de la misma manera. La apuesta es por que cada persona pueda manifestarse en la música, entonces cuando el experimento sale bien, el resultado que se escucha es siempre la sumatoria de quienes la estemos tocando en ese momento. En ese sentido creo que en los vivos es cuando más se aprecia la dinámica de grupo y, por suerte, en ambos discos lo conseguimos también en el estudio”, añadió el músico.
La diferencia más directa que se escucha en “Vida útil” con respecto a “Invasión!”, el disco anterior de Mekler, pasa por haber incluido voces en el repertorio. Julia Sanjurjo, Juan Belvis, Fer Fontenla y Natalia Spiner participan en cuatro canciones que les compuse para cantar con el grupo. “Incluir voces implicó pensar estrategias para integrar cada una de sus participaciones y al mismo tiempo sostener la sonoridad que tiene el grupo. Esto me dio el pie para en algunos de esos casos escribir arreglos y en otros invitar a experimentar colectivamente el armado de las piezas”, señaló.
Foto: Gentileza producciónEl campo de acción de Julián es el jazz, pero también trabajó con ensambles de folclore y tocó música de cámara. “Yo creo que toda mi actividad como músico está impulsada en primera instancia por ser oyente de música. En ese sentido creo que mis proyectos siempre parten desde ese punto. Pasa algo parecido con los proyectos musicales en los que participo como intérprete, colaborador o lo que sea: la idea es apostar por lo que sé que me interesaría escuchar. En ese sentido, las alianzas con personas con las que comparto este criterio para mí es fundamental. Así fue como armamos Isla Desierta Discos con Juan Saidón y Mariano Sarra”, explicó.
“El jazz es el campo de acción quizás porque una parte importante de mi formación se dio en ese ámbito, en donde además está el tipo de intérpretes que a mí me interesan para trabajar. Al mismo tiempo creo que esta música que hacemos propone muchas cosas que se abren de lo jazzístico, que por lo menos para mí, se van haciendo necesarias para apuntar a hacer una música propia”, remarcó.
Foto: Gentileza producciónRespecto a la situación que atraviesa hoy el jazz en Argentina, el músico señaló que “está habiendo una cantidad enorme de propuestas interesantísimas, muchas de las cuales tienen para mí una identidad compartida entre ellas que tiene que ver con una música de acá. Hablando más específicamente, en la escena de Buenos Aires -que es la que más conozco porque acá vivo-, hay muchísima colaboración entre artistas para llevar adelante los distintos proyectos que hacemos”.
“El tema de la difusión y la circulación de estas músicas es complejo y amerita un desarrollo más extenso, pero una impresión personal que puedo compartir sobre este tema es que si bien estamos frente a una escena en constante crecimiento, el impulso de estos proyectos hoy día está recayendo mayormente sobre el circuito independiente y por ende sobre nosotros mismos y la gestión de nuestros propios recursos. Isla Desierta es un sello que armamos justamente buscando potenciar esa cooperación asociándonos entre artistas, ya no sólo para tocar o grabar nuestros proyectos sino para asociar nuestro trabajo en una estructura mayor a partir del trabajo colectivo”.
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