-Estuve trabajando durante casi dos años en la pre-producción y concepción de mi nuevo disco. Contaba con muchísimas canciones nuevas, pero tuve que sentarme y elegir las que más me gustaban y representaban, o las que yo creía que podrían convivir en un mismo álbum. Entonces llamé a Charly Valerio, con quien ya había trabajado en mi anterior disco: "Decantado". Charly se encargó de la producción artística, mezcla y mastering de casi todos los temas, menos "Marea", que fue producido por Mateo Angarita. La verdad es que fue un placer y un honor trabajar con ellos, que además de grandísimos músicos y productores, son dos amigos que la música me dió. El disco cuenta, además, con unas colaboraciones soñadas: Ivonne Guzmán y Miguel Tallarita en "Marea", Edu Schmidt en "Tesoro Lunar", Queen Conga en "Conectando con la plenitud", Lu Sosa en "No sé mentir", Enzo Demartini en "Brújula y Canción" y Lu Stezano en "Universo". Una vez terminado el disco, necesitaba ponerle nombre. Es ahí cuando aparece el número 5 en mi vida. Pasaron varias cosas que me llevaron a ese número: terminé de grabar la última voz del disco el mismo día que mi hijo cumplía 5 años, a su vez es mi disco número 5 (sumando los 4 que edité como Iván Salo y el que publiqué con mi primera banda). Por otro lado, hice un estudio numerológico de los dígitos de mi fecha de nacimiento y me salió que soy 5 en Misión de Vida, lo cual habla de un alma emprendedora y energética, rápida, ágil, incansable y revolucionaria, optimista y positiva, en busca de su libertad... ¡Nada más parecido a lo que siento y soy! Y para completar, si sumo los dígitos de mi edad actual, ¡también dan 5! Estaba buscando un título que me identificara, y el 5 apareció en mi vida, como un reflejo exacto del momento que estoy viviendo.