"Escribo poesía desde muy pequeña. Una musa se apodera de mí y me dicta sin pausa palabra por palabra”, son las resonancias que utiliza Celina Hernández para comenzar a describir unas de sus pasiones, la poesía. Entelequia creativa de un flujo interior que día a día la convence de que cada ser humano es un canal en constante proyección “entre las musas y el papel” como le gusta definir a la alianza de rasgos transparentes que parecen venir de forma nítida desde mucho antes de su ser.



































