La obra aborda como tema la libertad del hombre más allá de su belleza exterior. Habla de un ser que siendo marginado por el mundo que lo rodea, encuentra la paz a través del amor más puro, el amor incondicional, aquel que no pide nada a cambio, aún a costa de ofrecer su propia vida. En esta obra hay dos mundos, uno pasional y brutal, desenfrenado ante sus propios y constantes deseos, jugado en el personaje de Claudio Frollo, archidiácono de París y Príncipe de la Iglesia que cae abrumado ante la belleza de la gitana Esmeralda. Otro festivo y no por eso menos comprensivo depositado en Magot y Filipon, Reyes de la Corte de los Milagros, mundo subterráneo y peligroso. Todos son protagonistas, cada uno de ellos define un algo de la obra necesario para el otro.