Al menos hasta que la serie televisiva “El marginal” introdujo al villano Mario Borges, interpretado en modo magistral por el fallecido Claudio Rissi, el único “Borges” en el imaginario colectivo de los argentinos era Jorge Luis, el escritor que no alcanzó el Nobel de literatura (dicen algunos) porque su irrefrenable gusto por la ironía hirió el orgullo de un alto referente de la Academia Sueca. Es que fue el “arquitecto” de un universo narrativo que trasciende tiempo, espacio e inclusive realidad. Fue quien, con la sola herramienta de la escritura, revolucionó las formas narrativas en castellano y redibujó las fronteras de la literatura mundial.



































