Una canción 100% de la Quema, que tiene todos los condimentos que representan el ADN de la banda. Un riff definido, que se replica las suficientes veces como para que no se salga nunca más de la cabeza. Una letra testimonial, que refleja el compromiso de época que siempre personalizó a los caballeros, y en paralelo revela lo inevitable del paso del tiempo.



































