-Entiendo, tengo un ejemplo de la adecuación, este año es un éxito el eslogan “precios amigables”, en octubre un día me levanté, no sabíamos quién iba a ser presidente ni de qué modo se haría la temporada y sugerí, aceptamos la cuestión entre todos, de “precios amigables”. Estaban los 150 años de Mar del Plata, podríamos haber puesto un título a la temporada, adherir de otro modo y adherimos con eso de los precios sin saber quién sería presidente, ni cómo sería la temporada, finalmente fue un fenómeno de adaptación a la que usted se refiere... no disparé para un espectáculo gratuito en homenaje a la ciudad ni una canción y hoy, visto con el diario del lunes, lo de “precios amigables” resultó bueno y necesario; en una temporada con muchos rubros a la baja el consumo teatral subió, hay más entradas vendidas, una suerte de “antigrieta” si usted quiere, todos podemos ir al teatro. Bajó la cantidad de cafés que se pueden pagar con una entrada, o sea, subió el café, subió el kilo de helados y el teatro no. Supervivencia pura.