El Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici) celebrará ni más ni menos que su primer cuarto de siglo. Un número más que considerable, sobre todo si tenemos en cuenta los frecuentes vaivenes de la economía argentina y la necesidad de que los distintos gobiernos lo establezcan como agenda cultural y brinden apoyo económico para cada edición. En este sentido es menester mencionar que, tras la transición de Gobierno porteño, desde el mes de diciembre sobrevolaba un sentimiento de incertidumbre en cuanto a su realización.



































