Suele decirse que un artista logra trascender cuando su obra perdura en el tiempo y, además, se resignifica al compás de las cambiantes coyunturas. Es el caso del escritor británico Roald Dahl, el “padre” de algunas de las más amadas y populares obras de la literatura infantil (aunque, en rigor, son adecuadas para público de todas las edades, siempre y cuando mantenga activa su capacidad de sorprenderse) del siglo XX. Hace pocas semanas, una serie de cuentos suyos desembarcaron en Netflix, a través de una adaptación realizada por el director Wes Anderson. Y, en diciembre, su personaje más famoso, Willy Wonka, estará en los cines cuando se produzca, el día 7 de, el estreno del film “Wonka”, de Paul King, cuyo argumento se adentra en los orígenes del excéntrico chocolatero.
































