“Es el cerebro, las pequeñas células grises en las que uno debe confiar. Uno debe buscar la verdad dentro, no fuera”. José Pablo Feinmann, en uno de sus memorables ensayos, decía que en la tradición del policial había dos vertientes: una vinculada con el “calor” (donde prevalecía lo pasional) y otra con el “frío” (en la cual, por el contrario, la racionalidad era la nota saliente).


































