En uno de sus ensayos dedicados al cine, el pensador argentino José Pablo Feinmann consideró que “Sexto sentido”, la ópera prima de M. Night Shyamalan, había sido un golazo. Pero que había surgido de una patada aleatoria y afortunada de un futbolista mediocre, no de uno talentoso. La analogía es atinada: a 25 años del estreno del (ahora) legendario film de terror, el que se anunciaba como nuevo maestro del suspenso resultó ser un creador muy irregular, con cimas como “Señales” o “La aldea” y fiascos como “El fin de los tiempos” y la “La dama en el agua”. Pareció recobrar algo de fuerza con la humilde “Los huéspedes”, pero los giros argumentales nunca alcanzaron la fuerza de aquel éxito de 1999, sustentado en la frase “Veo gente muerta”, que a estas alturas ya no es spoiler.


































