Una familia típica que proyecta hacia afuera un haz de felicidad, se consume por dentro. Un hombre que está a punto de alcanzar el éxito en su profesión, es testigo del derrumbe de su vida personal. Una mujer que cree tener controladas las variables de su existencia, inicia un proceso de interpelación interna que la impulsa a tomar decisiones estructurales. Y un niño de seis años debe amoldarse a un cambio radical, que lo obliga a redefinir la relación con sus progenitores.



































