Tal vez por su formación en Filosofía (estudió en Harvard y fue profesor en el MIT) Terrence Malick es un creador cinematográfico que siempre va contra la corriente: en tiempos en que el comercialismo impone una lógica basada en la premura, sus obras son paréntesis que invitan a la reflexión. Aunque en la última década su actividad fue relativamente prolífica, a razón de un film cada dos años, durante las cuatro décadas anteriores (entre 1973 y 2011) rodó apenas cinco películas, pero todas consideradas en forma obras maestras, preciosistas desde lo visual y ambiciosas en sus búsquedas argumentales.



































