Tras llenar el Estadio Obras en la presentación oficial de su último disco “Aqua di Emma”, con invitados de lujo como Mateo Sujatovich y Juan Ingaramo, Emma Horvilleur llega a Santa Fe con todas las canciones que integran este séptimo trabajo solista, y todos los clásicos de su carrera. Será el domingo 5 de noviembre desde las 21, en Tribus Club de Arte (República de Siria 3572). Las entradas están a la venta en la boletería de la sala (de miércoles a domingo, de 18 a 0) y a través del sistema Ticketway y sus puntos de venta (online y físicos).
Como anticipo, conversó con El Litoral sobre el proceso de creación de este nuevo material, y el momento actual de compartirlo con su público.
Una sensibilidad especial
-¿Cómo fue el proceso de “Aqua di Emma”?
-Arrancó este proceso en 2020, cuando empezamos con la idea de continuar con lo que había sido “Xavier”. Pero al toque ya se vio pausado por lo que fue la pandemia: es un disco que arrancó con esa salvedad, de que se tuvo que pausar durante un tiempo. Después se dio la posibilidad de hacer el disco “Picada”, que nos trajo muchas alegrías; un disco como de reversiones acústicas, pero hecho en la naturaleza; con Bandalos Chinos como invitados, Zoe Gotusso. Creo que fue un disco que nos sorprendió también a nosotros.
Cuando tuvimos la posibilidad de volver al estudio sin tanto protocolo y todo eso, ahí nació la búsqueda de las canciones que después se terminarían llamando “Aqua di Emma”. El hecho de haber encontrado este título a mí me allanó un camino bastante grande.
-¿Por qué ese título tan perfumístico?
-Primero porque el título algo tiene que tener; y cuando apareció “Aqua di Emma” me reí. Entonces sentía que también eso iba a pasar cundo la gente lea que el disco se iba a llamar “Aqua di Emma”: les iba a sacar una sonrisa. Me gusta esa quita de solemnidad: mi música puede tener momentos solemnes, aunque soy bastante lúdico y me gusta seguir divirtiéndome con la música.
“Aqua di Emma” me pareció un gran título; de hecho, de las cosas que más orgullo me dan del disco. Detrás de ese título me permitió empezar a agrupar un tipo de canciones y un tipo de disco: un poco más aterciopelado, más suave; por más que arranca el disco con “Yo soy la disco”, que es una canción bien bailable. Sentía que era un disco donde yo me podía permitir también tener una sensibilidad diferente.
Estética definida
-Lo que tiene es una paleta muy variada. Hay cosas más disco, más pop, más baladas; tintes, ritmos y timbres que vos ya has visitado. ¿Las canciones salían con ese color que terminaron teniendo, o después hubo una búsqueda para ver adónde la llevaban a cada una?
-Ya venían un poco con ese color. Lo que sí había muchas más experiencias, muchas más búsquedas, que terminaron quedando afuera. Por ejemplo, un tema que hicimos con León Gieco y mi hermano Lucas Marti, que era un poco más áspero; o una canción medio “Disney fumada”: como si fuera una película de Disney, pero medio fumada, que hicimos con los Rada. Son todas canciones que en algún momento van a ver la luz, pero que yo sentía que se ponía demasiado ecléctico el disco si entraban. Entonces empecé a elegir canciones, como si fuera una pequeña peli y uno elige las escenas; y las que terminaba eligiendo iban por ahí.
Lo cual no quita que en un futuro salgan otras músicas de esta etapa, pero que iban a otro lado. Hay otro tipo de experiencia de experimentos en esta etapa de búsqueda, pero que verán la luz más adelante.
-Coprodujiste con Cítrico (Marco Otranto). ¿Qué sentís que aportó él al producto final?
-Toda su onda, su estilo. Entre los dos definimos una manera de laburar que estuvo buena: que era a veces ir con la hoja en blanco al estudio y empezar a jugar: ese tipo de cosas, hace un tiempo que yo no las hacía, y me gustó esa manera de trabajar. Como si fuera un trabajo en progreso (work in progress): de ir capa a capa, avanzando de esa manera. Después muchas veces nos metimos en el estudio a, a esa especie de demos que íbamos armando, potenciarlos con el aporte de músicos: batería grabaron Guille Salort, Sergio Verdinelli, Pablo Cantú. Íbamos con esos demos que habían salido del estudio y le íbamos reemplazando instrumentos.
Entre amigos
-También participan de este disco Miranda!, Carlota Urdiales y Francisca Valenzuela. ¿Cómo se fueron dando esos convites?
-De manera diferente. Para “G.I. Joe”, que es el tema en el que participa Miranda!, yo sentía que estaba bueno que ellos sean parte: me lo imaginaba desde que fue saliendo la canción: Y así fue: cuando grabaron me encantó lo que habían hecho, fue tal cual me lo imaginé y mejor; porque siempre elevan la cosa los chicos.
Carlota Urdiales está en una canción se llama “Prendan ese mic”; yo venía pensando que era un dueto, sí o sí, esa canción. Estaba en la búsqueda de una cantante que sea así, medio soulera, jazzera, R&B; y a la vez di con una chica de la nueva escuela, una piba (en el sentido de que es muy joven) y que la rompió: tiene una cosa muy sensual y una voz muy acorde para ese tema.
Con Francisca Venezuela nos encontramos en México: yo estaba grabando algunas cosas allá, le conté que estaba en el estudio y ella me vino a visitar. Al toque la invitamos a sumarse en “Boca”, y también la rompió.
-Todo orgánico, por suerte.
Propuesta integral
-Habían salido “Yo soy la disco”, “Te daría”, en el medio “Acapulco”, y el último que salió antes del disco fue “Abrazarnos”. ¿Cómo te llevás con esta dinámica, de que uno va a dosificando el lanzamiento? Tenés el álbum, y por cosas de la industria se dosifica un poco la salida.
-Sí, pero está bueno: me gusta ir contando la cosa de a poco. A la vez, en un momento dijimos “vamos” y ahí salió todo el disco.
“Acapulco” es una canción que hice con un músico mexicano llamado Siddhartha, que la rompe, y nos encantó hacerla: es muy exitosa en México. Después lo que fuimos sacando (“Yo soy la disco”, “Te daría y “Abrazarnos”) fue contando un poco el disco, y estuvo bueno; porque vas tirando un poco la ansiedad y todo eso.
-También te permite ponerle el video, ponerle tiempo, que el público le ponga una atención.
-Sí, Igual siento que mis discos la gente nos va asimilando más de manera más “vieja escuela”, más gradual. No soy un músico tan de esta época tan viral; mi música es de autor, como si fuera cocina de autor: tengo mis propias recetas, también mi propio público, y va llegando a su tiempo.
-Y ya tenés una identificación, ya saben más o menos qué van a encontrar y cuándo se van a encontrar con eso.
-Sí, y saben que siempre van a haber cosas nuevas dentro de esa carta.
-El próximo título tiene que ser culinario.
En familia
-En algún momento dijiste que este álbum es una celebración con los amigos músicos, pero también con la familia. bueno y En “Te daría” está André, tu hijo, que ya es un tipo grande. ¿Cómo salió esta idea de sumarlo, y cómo es ese vínculo de padre con un hijo ya mayor?
-Bien, de disfrutar la música, eso es lo principal. Disfrutarnos a nosotros como padre e hijo: ir a la cancha, escuchar música. No sé si está bien eso, pero es como un amigo, un compañero, y nos gusta ese disfrute de las cosas en común que tenemos.
La idea, ya que nos veían medio parecidos (los dos con un look de bigotitos y todo eso) se le ocurrió a Martín De León. el director; nos gustó y fuimos para adelante.
-El disco lo presentaste en Obras, este primer tramo de la gira pasó por Montevideo y sigue por varias ciudades de Argentina hasta el 11 de noviembre. ¿Cómo sigue tu actividad después de esa fecha?
-Calculo que vamos a seguir tocando: “Aqua di Emma” arranca, y se sumarán nuevas fechas a la gira. Ojalá que podamos tocar mucho, es un disco para tocar; es un show que fuimos creando. Todo septiembre fueron ensayos, donde también hicimos nuevos arreglos de canciones viejas. Hay todo un laburo hecho como para estar un tiempo largo con este “Aqua di Emma”.