La casi centenaria vida de Ernesto Sabato atravesó el siglo XX casi en su totalidad y, remitiendo a la fábula de Pinocho, fue una suerte de Pepito Grillo nacional, la voz de la conciencia. Considerado uno de los mejores escritores de la literatura de habla hispana, fue traducido a decenas de idiomas, aunque su producción literaria fue mucho más precisa que abundante: sólo publicó tres novelas. Las tres, a su manera y en su punto, hicieron historia y le merecieron honores. Aunque pocos, seguramente, como aquel de ser señalado como la voz de la conciencia (argentina), mérito que lo llevó renunciar a varios trabajos y cargos por no callar sus desacuerdos. Y que, con el regreso de la democracia, con apenas cinco días de gobierno de Raúl Alfonsín, le significó el honor de presidir nada menos que la CoNaDeP: Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas.


































