La primera pequeña iglesia del siglo XVII sufrió sucesivas transformaciones edilicias hasta que entre 1892 y 1905, el reconocido arquitecto ligur Juan Bautista Arnaldi plasmó el proyecto definitivo, incluida la cúpula y las dos torres-campanario. En su interior aún se encuentran cuatro confesionarios del siglo XVIII tallados en cedro paraguayo, la imagen de vestir de Jesús Nazareno, igualmente del siglo XVIII, con su peluca de pelo natural, los muros pintados al fresco por Juan Cingolani y Juan Marinaro y la araña de madera tallada que cuelga sobre el presbiterio con sus múltiples brazos.