A principios de los 80, Michael Jackson llevaba casi más de una década de trabajos como solista, por fuera de “The Jackson 5”, el grupo que lo ayudó en la meteórica escalada hacia la cima de la popularidad. Pero fue en 1982 cuando rompió todos los esquemas a través de la edición de su disco “Thriller”. Que no solo implicó una revolución respecto a la forma de pensar la música, sino que se convirtió en el trabajo de estudio más vendido de toda la historia, por encima de grupos gigantescos como Pink Floyd, AC/DC y Bee Gees, que en ese entonces ocupaban espacios privilegiados en las listas de las canciones más escuchadas del mundo.


































