En su minucioso libro “Serrat en Argentina”, Tamara Smerling menciona varios detalles de aquella noche desafortunada del sábado 12 de febrero de 1972. En primer lugar, señala que la presentación en Rosario fue a la entrada del club Gimnasia y Esgrima, en el parque Independencia, donde Serrat interpretó apenas cuatro canciones a la madrugada, “molido de cansancio y con un humor de perros” para unas 9 mil personas. Acto seguido, al parecer, una multitud lo quiso secuestrar y hasta hubo un forcejeo en el cual alguien le apoyó a el “Nano” un cigarrillo encendido en el cuello. Es que ese grupo estaba ansioso por llevarlo a Santa Fe, donde era el número central para el carnaval. Allí lo esperaron unas 7 mil personas, pero nunca llegó. Es que se habían producido una serie de cortocircuitos entre el club de la Avenida López y Planes y Serrat. Mientras el representante legal del artista consideró la posibilidad de realizar el show, el artista se negó porque, adujo, no tenía en su agenda argentina la realización de este show.